Cuando un símbolo que era usado para hacer memes o algunos chistes por parte usuarios en internet es colocado en la lista de símbolos de odio como saludos suprematistas o símbolos de violencia étnica de la Anti-Difamation League es porque este fue usado envuelto en un entorno misógino, homofóbico o racista, siendo usado, como se le conoce de forma popular, como una “plantilla”. El más reciente ejemplo de esto es Pepe The frog, que fue agregado a la lista de símbolos de odio en septiembre de 2016 tras ser usado contra Hillary Clinton1. Al ver su uso acompañado de mensajes de odio, personas que velan por el buen nombre en la sociedad occidental, pero que no están envueltas en el mundo de las redes sociales decidieron satanizar este meme, sin conocer que realmente este personaje no es usado ni tan remotamente de forma sistemática para este tipo de intenciones generadoras de odio.

El término shitposting tiene la traducción literal al castellano de “posteo de mierda”. La razón de su nombre es muy sencilla y se debe a que el núcleo mismo de este tipo de publicación es creado a partir de contenido que es considerado de muy baja calidad y que no cumple con los estándares mínimos manejados en el gremio de la comunicación audiovisual, ni de forma técnica ni mucho menos estética. ¿Pero cómo un contenido aparentemente inservible se convierte en arte político?

Retomando el ejemplo de Pepe The Frog en las elecciones presidenciales de Estados Unidos del año 2016. Muchos de los miembros de foros como 4Chan o Reddit y también personas en redes sociales muy populares como Facebook, Twitter e Instagram, llenaron casi en forma de Spam, los feed de inicio de sus respectivas redes sociales con memes alusivos a la contienda electoral que se llevaba a cabo en dicho país. Gran cantidad de las imágenes hacían referencia, en tono burlesco, a los escándalos, problemas o propuestas de los dos principales candidatos de ese entonces: Donald Trump y Hillary Clinton. En las redes sociales fue llamada una “Guerra de memes” pues las ideas políticas de cada uno de los candidatos eran contrapuestas siendo defendidas o atacadas por parte de los mismos usuarios. Pepe The Frog surge, durante el tiempo de esta contienda, como una imagen que representa a muchos de los ciudadanos inconformes con lo que sería el inevitable ascenso al poder de un presidente que podría legitimar el racismo y la xenofobia en un país donde estos dos flagelos sociales siempre han estado latentes. Con el pasar de los meses de esta “Guerra”, la imagen de una rana con una cara nostálgica se arraigó en el imaginario popular de los internautas norteamericanos, dando lugar a un símbolo de lucha y de resistencia ciudadana, pero también a un símbolo que sería catalogado como uno que incita y promueve el odio.
Pero dejando a un lado el uso de los memes y en concreto del shitposting en la carrera presidencial de Estados Unidos, quiero hacer referencia a la gran importancia del impacto que puede generar este tipo de contenido al ser usado de forma directa como una herramienta meramente propagandista visibilizando objetos o difamándolos mediante el proceso de la “memificación”. Sin irse más lejos, en las recientes elecciones regionales celebradas en Colombia el pasado mes de octubre, se pudo ver como los candidatos afines a los partidos de conservadores y de derecha en el territorio nacional fuero objetos de burla mediante montajes fotográficos, pirateo de sus imágenes y uso de discursos editados en su contra, logrando así que la existencia de un acervo audiovisual favorable de estos candidatos sea casi nula; todo este proceso dio como resultado que los partidos políticos nuevos, conformados por jóvenes personas con aires de cambio político, fueran los grandes ganadores de la jornada electoral nacional.

El mero hecho de catalogar un meme o shitposting por país es casi ilógico, pues la naturaleza misma y el origen de estos dos tipos de contenido es directamente el internet, el cual sobra decir que es de carácter global. Si bien es cierto que pueden existir imágenes basadas en situaciones propias de la idiosincrasia de un país, estas pueden ser usadas en otros sitios si la idea y contenido de trasfondo es entendido y adaptado en otros contextos sociales y culturales. Es curioso ver como el auge y surgimiento de las páginas de shitposting en redes sociales en Colombia fue dado por las elecciones presidenciales de 2018. Este mismo proceso de surgimiento y auge durante grandes situaciones políticas se ha dado en otros países, lo cual podría mostrar a la política como un punto de nacimiento, o por lo menos de incubación del contenido de tipo shitposting.

Dicho esto, en este tipo de contenido siempre sobresale el desprecio hacia la clase política del país en donde es originado. Si algo es claro es que ni los miembros de la generación actual ni sus padres creen en los políticos pues han sido víctimas, o tan siquiera testigos, de momentos donde la clase política se lucraba a costa de los ciudadanos de a pie al ser revelados distintos escándalos de corrupción que lo único que lograron fue crear un resentimiento en la ciudadanía. Dicho resentimiento se ve reflejado principalmente en el abstencionismo electoral, pues se tiene en la consciencia colectica la idea de que siempre quedarán “los mismos con las mismas”. Es por dicha razón que ahora se ve con más facilidad expresar el descontento a través de las redes sociales y en general de las distintas plataformas digitales, donde sea cual sea la opinión que se posea, puede ser compartida sin ningún tipo de impedimento, para que esta sea vista y si se quiere, debatida por parte de otras personas. Al final del día, las páginas sirven como una especie de moderador de concurso de debates, con la única diferencia que este moderador tiene la comedia como eje central de su discurso.
Ya se vio como el crear memes y en concreto el realizar shitsposting se convirtió en un medio canalizador para expresar una inconformidad latente en todos los ciudadanos, que hora no solo dependen de los caricaturistas de los periódicos más famosos para ver de forma cómica y distinta los aconteceres de la policita nacional, sino que ahora ellos mismos pueden ser creadores y participes de un contenido que manifieste directamente sus pensamientos. Es muy visto, en las redes sociales, como el llenar el feed con videos mal editados o de memes con imágenes de pésima calidad, se ha convertido en un centro de debates políticos.

Lo que hace al shitposting un canal de mayor eficacia en cuanto a la comunicación que el resto, es que es algo sumamente sencillo de realizar. Su mismo nombre nos da la premisa en la que se puede amparar cualquier ciudadano al momento de realizarlo sin temor a no tener los conocimientos técnicos y equivocarse; el shitposting permite que no exista la estética predefinida y garantiza una fácil creación del mismo por esa razón. Sin embargo, sonará contrariado pero el shitposting tiene una estética reconocible y esta es la de la baja calidad y despreocupación a la hora de realizarse, lo cual lo podría acoger en un tipo de arte similar, en algunas ocasiones, a un posible cubismo o incluso tener una cercanía al Dadaísmo. En su momento las vanguardias atacaron y criticaron lo popular en su momento, que al parecer sigue siendo lo mismo aun hoy casi 60 años después. Todo está dado por el consumismo y la sociedad de consumo; en su época ellos usaron el collage y el fotomontaje para realzar las características que ellos consideraban, eran banales. Es así como se puede ver como el shitposting, usando medios muy similares ideológicamente a los de aquella época cargados de surrealismo y caos, critica los aspectos más consumistas, destructivos y vulgares de la política, sociedad y el medio mismo que lo acoge que son las redes sociales. Es por esta razón, la de criticar los medios de trasmisión y sus vicios, que las imágenes de los memes y videos, tienden a ser más “sin sentido”, antiestéticas y deformes, mezclando errores técnicos y hasta lingüísticos adrede para lograr una crítica más certera de la sociedad que lo acoge.

Es así como la unión de aspectos aparentemente descartables, antiestéticos, vulgares y hasta grotescos, logran llegar a su público objetivo de forma más masiva pues su naturaleza misma permite que se masifique el numero creadores. Bajo una estética amparada en lo antiestético y la protesta frente a lo establecido, el shiposting tiene la gran facilidad de expresar el descontento ciudadano en la política, pues facilita mucha más que otros medios, la ridiculización o difamación de la clase política, convirtiendo así algo que aparentemente es basura, en arte político.


EL SHITPOSTING: LA BASURA QUE HACE ARTE POLÍTICO